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La historia del Once Caldas se remonta a 1930, cuando en Manizales un grupo de visionarios dirigentes, conformaron el “Once Deportivo” que se mantendría interinamente hasta 1951. Mejor suerte corrió su rival de patio, el “Deportes Caldas”, fundado en 1940 y Campeón en 1950. Sin embargo, los errores en la modificación de la plantilla campeona lo llevarían a la desaparición. En la década del 50, otro intento denominado “Deportivo Manizales” recorrió de manera intermitente las canchas de Colombia. Solo hasta finales de 1959 renace la esperanza por un símbolo de la tierra y tras una decisión salomónica, los dirigentes de aquel entonces llegan al nombre de “ONCE CALDAS” fusionando los nombres de los equipos de la plaza. El equipo debuta en 1961.
El equipo de Manizales fue el primero en el país en explotar la publicidad de las grandes empresas, pero paradójicamente y para sopesar sus bajones económicos, tuvo que ceder el nombre del equipo a los intereses privados. Por la camiseta del Once pasaron nombres como Varta Caldas, Cristal Caldas y Once Philips. Solo hasta 1993 en una decisión de la junta directiva y tras la presión de las fuerzas vivas de la ciudad, el equipo amado recupera su nombre original “ONCE CALDAS”.
En 1998 el ONCE CALDAS participa en la Copa Conmebol, en 1999 participa en la Copa Libertadores, de la que se recuerda aquella noche fantástica en la que el equipo golea a River Plate por marcador de 4-1 en el Palogrande, con una actuación decorosa del delantero Edwin Congo, quien posteriormente sería vendido al Real Madrid por una cifra cercana a los 5.5 millones de dólares.
Este pilar económico, seria la columna vertebral de la consolidación deportiva y admistrativa del Club. El ONCE CALDAS regresa a la Copa Libertadores en el 2002, pero es en el 2003 cuando después de 53 años de largo ayuno, la gloria se viste de feria en Manizales cuando el “blanco blanco” alcanza su segunda estrella, de la mano de uno de sus más enconados ídolos, Sergio Alejandro Galván Rey, el goleador histórico del club con 171 alegrías.
Habrían pasado muchas afugias, frustraciones y sinsabores para pasar de la gloria al éxtasis en tan corto tiempo, para demostrarle a un país sediento de triunfos que con honestidad, perseverancia y humildad, se conquistan las metas por más imposibles que parezcan : El ONCE CALDAS se corona CAMPEON de la Copa Libertadores de América en Julio 1 de 2004, en una apoteosis hecha sueño que todavía recorre aquellos cafetales de nuestro Caldas querido y de aquella ventana de América, empinada, culta y señorial que los montañeros venidos de Aberrojal y de toda Antioquia, dieron en llamar MANIZALES.
Que viva el ONCE CALDAS
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